¿Quién fue José Brochero?




Las calles de la ciudad de Córdoba lo vieron transitar con los libros bajo el brazo –como cualquier estudiante de la Universidad nacional– o trayendo ejercitantes, o acompañando a las hermanas Esclavas del Corazón de Jesús (fundadoras del Colegio de Niñas de Villa del Tránsito).

O encabezando la comitiva del gobernador Miguel Juárez Celman, en su visita a Traslasierra –para que conociera la obra, comprendiera las necesidades de la zona y ayudara a completarlas–, o, rodeado de periodistas, encaminarse hacia la Casa de Gobierno para realizar alguna gestión vinculada a sus obras (ver Beatificación del Cura Brochero).

O, con paso rápido, dirigirse a la estación del ferrocarril para viajar a Buenos Aires para entrevistarse con los congresistas que apoyarían su proyecto del ramal ferroviario –que debía unir Villa Dolores con Soto, trayendo progreso a la zona–, o encaminarse hacia la periferia para visitar a los presos de la Penitenciaría y ayudarlos en lo espiritual y material...

Lo vieron, con su andar apurado, recorrer las salas de redacción de los distintos periódicos con la finalidad de entregar un nuevo aporte o hacer las correcciones de algún artículo de su autoría con errores de impresión que distorsionaban el contenido. Entonces, se hacía tiempo para una charla cordial, con gran sentido del humor y picardía criolla.

El cura Brochero egresó de la actual Universidad Nacional de Córdoba, donde estudió Filosofía y Teología, preparación académica que se nota en sus artículos periodísticos y en la correspondencia. Incluso, con un estilo lingüístico superior al que usaban algunos periodistas y corresponsales de su época.

Lenguaje oral. Eso sí, adaptó su lenguaje oral al modo de expresarse de sus feligreses, para que entendieran el mensaje y así poder empezar con su conversión, mientras que en otros círculos continuó usando su lenguaje académico, con alguna salida pintoresca, que ganaba la empatía del oyente.

Cuando Brochero habla de sí mismo en sus cartas, en varias oportunidades se autodescribe como alguien que posee una “agreste personalidad”, que explica las cosas “a lo criollo” y, por ello, habla siempre “con la franqueza serrana” que lo caracteriza.

Fue un líder pacifista en su parroquia, que conducía a sus seguidores para que lograran una mejor calidad de vida en todos los órdenes. Obró con paciencia y de manera silenciosa, tratando de sacar a su pueblo de la miseria y de la pobreza. Empezó convocándolos, y juntos abrieron caminos, construyeron escuelas, la Casa de Ejercicios Espirituales, acueductos, tomas y canales para transportar el agua tan necesaria. Y cuando los medios no le alcanzaron para realizar otras obras, pidió ayuda al erario público.

Si miramos por un momento las obras realizadas por Brochero para promocionar la zona, comprendemos que con sus iniciativas ayudó a transformar evangélicamente las situaciones que detenían el progreso y la civilización de la región.