Parroquia de Todos Los Santos, Santa Fe, Argentina, San Jerónimo 1650, Tel: 4594108

Parroquia de Todos Los Santos

El anochecer por Mamerto Menapace



El anochecer
por Mamerto Menapace, publicado en La sal de la tierra, Editorial Patria Grande.

 

Bienaventurados los hacedores de la paz
porque ellos serán llamados hijos de Dios

 

Un sol que se ha ido regala su oro a la tarde. La paz profunda brota de la tierra. Se la siente en cada pájaro que navega lento, remando hacia su nido que sólo a él atrae.

Una paz que parpadea en cada ruido que se apaga dejando su lugar a esos otros ruidos de la tarde. Los grillos se olvidaron de engrasar los ejes de su canto; y en su canto parece que respira la tarde entera.

¿Por qué esa paz no logra ganarse en mi alma? Porque verdaderamente me siento triste. Me siento extraño a todos esos seres que beben de la paz de la tarde.

Me siento lejos. Sí, lejos. Como si al terminar el día no hubiera hecho mis deberes de escuela. Como si no hubiera derecho a ese recreo de paz. ¿Sabés, Señor? como si me hubieras puesto en penitencia.

Siento que las cosas son mejores que yo. Pero son más niñas, más inconscientes. No tienen tantas cosas que hacer como yo. Ellas terminaron su día, y ahora entran en la paz. Todavía no van a la escuela; no tienen deberes sin hacer, ni sin terminar. A ellas no las llamás para preguntarles un montón de cosas como me preguntás a mí. A ellas las llevás en brazos a la paz de la noche, a medida que se van durmiendo: como a los chicos. Conmigo empezás un diálogo. Un viejo diálogo. Por ello no gozo la paz. Siento que estoy despierto con vos, mientras las cosas duermen. Y es entonces cuando me siento con los deberes a medias: sin terminar.

Me siento lejos; muy lejos de mi niñez. Sobre todo en esta hora de la tarde.

Te dije que no gozo la paz. Pero la siento. Te siento cerca, que no te interesan tanto mis deberes sin hacer, cuanto yo mismo. Te siento a vos mismo, como si cansado de tu función durante el día como maestro, quisieras ahora buscar mi amistad.

A esta hora de la tarde te siento también a vos cansado, Señor. también vos buscás al paz. Pero para poder gozarla, necesitás construirla. Y me invitás a mí a que te acompañe a construir la paz de la noche, mientras a mi lado en la noche mis hermanitas, las cosas niñas, duermen con su respiración de grillos.

Una Luna overa viene gateando el cielo lentamente, hacia un nidito de estrellas que tiemblan en su constelación.

¡Señor de los grillos y las estrellas! ¿Qué te puede interesar mi mendrugo de paz, que venía a compartirlo? ¿Qué es el hombre, entre tus cosas niñas, para que te fijes en él y lo invites a compartir tu cansancio y tu responsabilidad de velar por la paz?

Como un hijo mayor, voy junto a vos con los ojos dilatados, noche adentro. Cuando despunte el alba: ¿descansaremos?



Guía de Trabajo Pastoral por Marcelo A. Murúa

Cuento El anochecer , de Mamerto Menapace.
Publicado en el libro La sal de la tierra, Editorial Patria Grande.


Lectura

Realizar la lectura del cuento en grupo. Es importante que todos los presentes tengan una copia del texto. Se pueden ir turnando dos o tres personas para leer el cuento en voz alta.


Rumiando el relato

Al terminar la lectura entre todo el grupo se reconstruye el relato en forma oral (se lo vuelve a contar).

  • ¿Qué relata el autor? ¿Qué momento del día lo hace pensar en Dios y en su relación con El?
  • ¿Cómo va contando los sucesos del atardecer? ¿Por qué lo relaciona con la paz?
  • ¿Qué sucede en su corazón? Se aprecia una tensión interior, "sentir la paz, pero no gozarla…"? ¿te ha sucedido?
  • ¿Qué sucede entre el autor y Dios al caer la tarde?
  • Elegir una frase del texto (releerlo rápido para ubicarla) que más le haya llegado/impactado a cada uno y compartirla en voz alta.


Descubriendo el mensaje

El relato nos habla de la paz interior, fruto del encuentro y del diálogo profundo con el Dios de la Vida. Comienza con la frase de las bienaventuranzas que proclama "Felices a los hacedores de la paz" y señala que "serán llamados hijos de Dios". El relato va desgranando un camino que conduce al interior de cada uno, a un rincón "sagrado" que todos poseemos y en el cual habita y nos espera el Señor.

¿Qué experiencia tienes del atardecer? ¿Recuerdas alguna puesta de sol en el campo, el mar o la montaña…? ¿Qué sentimientos surgen en tu interior al evocar estos recuerdos?

¿Cómo presenta la paz el relato? ¿De dónde surge?

¿El encuentro con Dios al terminar el día, te ayuda para el diálogo con El? ¿Escuchas el llamado diario del Señor que quiere un momento de encuentro contigo, al final de cada día? ¿Se lo regalas? ¿Te lo regalas?

¿Qué aprendes del cuento para tu vida? ¿Cómo puedes aplicar el mensaje del cuento?



Compromiso para la vida

Sintetizar en una frase el mensaje que has descubierto en el cuento para tu vida. Compartirlo con los demás.



Para terminar: la oración en común

Leer entre todos la oración y luego poner en común las intenciones de cada uno.

Terminar con una canción.

 

Felices los hacedores de paz

Hacer la paz,
para anunciarla
y ofrecerla a los demás.

Hacer la paz,
tarea cotidiana
alimento de cada día,
en el encuentro íntimo con Dios,
en el reposo de la mirada
sobre su rostro,
en silencio,
a la escucha.

Hacer la paz del encuentro
para aprender a ser
semillas de paz,
espejos de paz,
abonos de paz,
puentes de paz,
cimientos de paz,
campanas de paz,
en la vida de los otros,
como lo es Dios
en nuestra propia vida.

- Que así sea -