Parroquia de Todos Los Santos, Santa Fe, Argentina, San Jerónimo 1650, Tel: 4594108

Parroquia de Todos Los Santos

Cuaresma... Para Recordar

1.- "Cuanto más grande es la fiesta tanto más ha de prepararse quien la celebra", decía el Papa San León Magno

La celebración mayor de los cristianos es la fiesta de la pascua, el paso de la Muerte a la Vida mediante la Resurrección. Hacia alli caminamos con la Cuaresma como tiempo de preparación, del mismo modo que en cada semana nos preparamos para celebrar el Domingo como tiempo de preparación, del mismo modo que en cada semana nos preparamos para celebrar el Domingo como el Día del Señor. A decir verdad, en cada misa diaria se renueva el sacrificio de Jesús: "Anunciamos tu Muerte, proclamamos tu Resurrección".

Día tras día, semana tras semana, año tras año, siglo tras siglo, generación tras generación, la liturgia de la iglesia nos ayuda a ir tomando contacto y ahondando en el misterio de Dios que nos sobrepasa por criaturas limitadas: Cristo murió por nosotros, resucito para nosotros, este es el centro de nuestra fe. Conocer y cultivar esta fe nos llevará a celebrarla y transmitirla cada vez más y mejor a nuestros hermanos que aún no lo conocen. El espíritu Santo viene en nuestra ayuda para esta tarea.

2.- El año Litúrgico, que difiere cronológicamente del año calendario, tiene tiempos fuertes, como el Adviento y el tiempo de Navidad y como la cuaresma y el tiempo Pascual. El resto del ciclo se llama Tiempo Ordinario o Durante el año, caracterizado este último por el color verde.

La Cuaresma es el tiempo penitencial y de conversión por excelencia. Porque celebramos la Pascua, nos preparamos con la cuaresma. En este tiempo nos dedicamos a oír más intensamente la Palabra de Dios y a orar. Es recomendable asistir diariamente a la misa para oír esta Palabra y recibir el alimento de la Eucaristía.
Los textos de cada Misa favorecen mucho el encuentro del alma con Dios.

Recordar que somos bautizados, y por tanto hijos de Dios, nos ha de llevar a una conversión cada vez mayor hacia Dios nuestro Padre y configurar nuestra vida cada vez más de acuerdo con Jesús, el Hijo de Dios que ha venido a salvarnos.

El término Cuaresma, es una abreviación de la palabra latina "Cuadragésima", que significa "cuarenta". Se refiere a los cuarenta días de Jesús en el desierto en los que se preparó para su vida pública. Es un tiempo de austeridad y sobriedad. En la liturgia dominical se suprime el aleluya y el Gloria, la música festiva y las flores. El color litúrgico correspondiente es el morado, signo de humildad, penitencia y conversión.

3.- Las etapas de la Cuaresma:

El Miércoles de Ceniza marca el inicio de este tiempo que concluye el Jueves Santo antes de la Misa de la Cena del Señor. La ceniza se empezó a imponer a todos los fieles en el siglo IX y es signo de conversión y recuerdo de nuestro origen y destino terrenal: "Conviértete y cree en el Evangelio", "Recuerda que eres polvo y al polvo volverás". Acercarse a recibirla es expresión de la voluntad de convertirse ante la llamada de Dios.

Se distinguen tres etapas de acuerdo a la temática de las lecturas de los domingos:

La primera: (domingos 1º y 2º), tiene un tono de purificación y conversión. Se medita los cuarenta días de Jesús en el desierto y en la transfiguración.

La segunda etapa: (domingos 3º,4º y 5º), se meditan los sacramentos de la iniciación cristiana: Bautismo, Confirmación y Eucaristía. Recordemos que desde los primeros tiempos de la iglesia, la fiesta de la pascua ha sido ocasión privilegiada para la incorporación de nuevos hermanos a la fe.

La tercera etapa: es el domingo 6º Domingo de Ramos en la Pasión del Señor antesala de la Semana Santa y del Triduo Pascual.

4.- La Oración: “Entra a tu habitación y ora a tu Padre que ve en lo secreto…”. Animados e impulsados por el llamado de Dios nos arrepentimos de nuestros pecados y le pedimos a Dios la gracia de no volver a caer, de convertirnos a él y estrenar un corazón nuevo y un espíritu nuevo. Dios, nuestro Padre, no quiere la muerte del pecador sino que cambie de conducta y viva.

Convertirse es comenzar a amar, pensar, sentir, hablar, planificar, callar, servir, esperar…como Jesús.

El sacramento de la Confesión, también llamado de la Penitencia o Reconciliación es de gran ayuda en este tiempo para recuperar la gracia de Dios y la paz con nuestros hermanos y con nosotros mismos. Arrepentimiento no es autocompasión ni remordimiento de conciencia sino vuelta hacia Dios con esperanza, no con disgusto por lo cometido sino con confianza en el amor de Dios Padre que nos recibe con sus brazos abiertos para celebrar nuevamente la fiesta de la vida: “Un hijo mío estaba perdido y lo hemos encontrado…”

Habrá tentaciones como las tuvo Jesús en el desierto, pero todas las podemos vencer con la ayuda de Dios. Lo malo no es tener tentaciones sino dejarse vencer por ellas, consentirlas. En la vida espiritual quien no avanza, retrocede

5.- El ayuno cuaresmal tiene como propósito poner los medios de nuestra parte para que Dios nos ayuda a refrenar nuestras pasiones, elevar nuestro espíritu y recibir así su gracia como Jesús fue sostenido por su Padre en el desierto. En la práctica de la Iglesia consiste en una sola comida fuerte en el día y el ofrecimiento de no comer carne si se pide abstinencia. Está indicado esto para el miércoles de Ceniza, los viernes de Cuaresma, el viernes Santo, recomendando extenderlo incluso hasta el Sábado Santo en que Cristo reposó en el sepulcro. El resto de los viernes del año también son penitenciales y pueden suplirse alguna de estas prácticas por el ejercicio de una obra de misericordia. Están exceptuados del ayuno y abstinencia los niños, ancianos y enfermos.

6.- la limosna. Otro signo de que caminamos en la verdad es que esta búsqueda de la fidelidad a Dios se traduce de inmediato en el amor a los hermanos: “Nadie puede decir que ama a Dios si no ama a sus hermanos…” Por tanto, la caridad, la solidaridad, el servicio cotidiano a los que están en contacto con nosotros es el termómetro más claro de la sinceridad de nuestro propósito de conversión. Ver a Dios en los hermanos: “¿Cuándo, Señor, te vimos hambriento o desnudo y no te vestimos…?” (Mt.25)

7.- Las devociones de este tiempo: el rezo, la meditación y contemplación de los misterios dolorosos del Santo Rosario y de las estaciones del Vía Crucis nos ayudaran a valorar cada vez más la entrega de Jesús por nuestra redención. Rezarlos individualmente o en comunidad durante este tiempo abrirán nuestra mente y corazón al misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús: “Si con Él morimos, viviremos con Él; si con Él sufrimos, reinaremos con Él”.

En Cuaresma, Cristo purifica a su Esposa que es la iglesia. Es por esto que el acento no está puesto tanto en las prácticas ascéticas, sino en la acción purificadora y santificadora que realiza el Señor en nosotros. Por las obras de penitencia que realizamos queremos significar nuestra participación en el misterio de Cristo, que hizo penitencia por nosotros ayunando en el desierto.

En el desierto cuaresmal aprendemos a saborear en el silencio la palabra del Señor. Esto nos ayuda también a encontrar nuestra propia identidad y el proyecto de Dios sobre nuestra vida: “Yo he venido para que ustedes tengan Vida y la tengan en abundancia”, dice Jesús y también: “la Verdad los hará libres”. La Cuaresma es salir del Egipto de nuestras esclavitudes y pasar al mar de la libertad de los hijos de Dios.

 
Domingo de ramos 2017
Misa Crismal 2017
PROGRAMA SEMANA SANTA, CATEDRAL 2017